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// 10.06.2010 |

“En el barrio no sabían qué hacer con nosotros”

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“En el Barrio no sabían qué hacer con nosotros y nosotros muy bien no sabíamos que hacer de nuestras vidas más que jugar al fútbol” confiesa Maximiliano Pelayes el ahora director de la Fundación Defensores del Chaco que funciona en la localidad de Moreno, provincia de Buenos Aires. Ese fue el comienzo en 1994 luego de que 12 amigos encararan una gesta deportiva barrial y transformaran su imagen en la competencia hasta volverse referentes. De los doce apóstoles pasaron a ser 100 militantes del buen juego y las buenas prácticas ciudadanas, de este modo nacía la Fundación Defensores del Chaco por la que pasan más de 1.500 jóvenes por semana no solo para jugar al fútbol, también por los talleres de artes y varias prácticas culturales.

En 2001 la Fundación responde al momento y a la circunstancias del sálvese quién pueda e impulsa una liga de fútbol callejero con la idea de reinventar el juego o mejor dicho la filosofía del juego. “Esta idea creció rápidamente y ahora la adoptan en distintos lugares del mundo, en Alemania 2006 organizamos el primer mundial de Fútbol Callejero, ahora hacemos el segundo en Sudáfrica y ya está confirmado el de Brasil 2014”, explica Pelayes a punto de viajar con ocho jugadores y cuatro técnicos para defender los colores argentinos.

El fútbol callejero tiene sus reglas, es mixto, no tiene árbitros y a través de un coordinador el resultado recién se define en el tercer tiempo, en una especie de asamblea en la que participan los dos equipos donde puede ocurrir que el que haya ganado en la cancha pierda en la compulsa de respeto a los valores en juegos.


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