A Federico Falco la literatura lo ha llevado a vivir entre Nueva York y Madrid, ciudades donde uno supone no hay demasiado tiempo para extrañar el pago donde se ha crecido. Sin embargo, Falco extraña y mucho la ciudad donde tomaron cuerpo sus primeros libros de relatos y General Cabrera, su pueblo de origen. En Ciudad sin Mar el escritor y videasta confesó sobre la incomodidad de ser considerado “un escritor joven” y paralelamente ya como “un narrador maduro”, “esto me genera cierta inquietud, pero espero decepcionar a los críticos que ya ven en mi alguien que ha encontrado su tono, prefiero íntimamente todas las inseguridades e imperfecciones que presentan las búsquedas nuevas”.
Falco, que acaba de presentar “La hora de los monos”, su nuevo libro de cuentos editado por Emecé forma parte de una generación de narradores destacados que ha puesto a la “literatura cordobesa” en consideración, en un lugar importante. En este sentido reivindica el haber nacido en un pueblo “de llanura” y al igual que Juan José Saer sostiene que ese paisaje determina también un modo de mirar y de pensar.


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